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“Al fondo hay sitio”: el boom televisivo más exitoso de todos los tiempos

Una familia de clase alta...  Una familia de clase baja... Dos mundos completamente diferentes... uno frente al otro. ¿Se pelearán de por vida o aprenderán a convivir?
Una familia de clase alta... Una familia de clase baja... Dos mundos completamente diferentes... uno frente al otro. ¿Se pelearán de por vida o aprenderán a convivir?
en la cima. La República conversó con los especialistas y los responsables de la sintonizada serie peruana para explicar sus perspectivas y el porqué de su éxito y sus largas temporadas.

Cecilia Castillo
Jorge Cerda

¿Qué tiene la serie "Al fondo hay sitio" que ha conseguido cautivar a más de la mitad de la población peruana?

Según José 'Gigio' Aranda, director de guión, el gran jale de las tres temporadas de la teleserie se debe a la huachafería de la que hacen gala sus personajes y a que el peruano común se ve reflejado en cualquier integrante de los Gonzales o de los Maldini.

"Cuando se concibió AFHS imaginamos que tendría éxito pero no tanto, al punto que durante estos tres años se ha mantenido en el primer lugar de sintonía", dice Aranda, quien revela el origen de la serie: el sketch de "Las vecinas" que lanzó Carlos Álvarez en "El especial del humor".

Se trata de aquel percanse que en el 2005 se originó cuando algunos vecinos de La Molina decidieron poner una reja que los dividía de sus vecinos de Ate, originando todo un problema municipal y social, al que la prensa incluso llamó "la reja de la discordia".

"Cuando vimos ese scketh dijimos 'de aquí fácilmente puede nacer una serie, con toda la huachafería y racismo de ese episodio'. De allí partió todo, de una noticia real, pintoresca y hasta cierto punto huachafa; esa es la génesis del programa", cuenta el guionista.

"El fenómeno y la acogida de la serie surgen porque, querramos o no, todos sin excepción nos vemos reflejados en algunos de los personajes; y en este caso, a diferencia de 'Así es la vida', hemos capturado al público adulto", menciona. Y así comenzó la historia de los Maldini y los Gonzales.

Aun así, 'Gigio' dice que los ha sorprendido que AFHS tenga gran aceptación en el estrato social más alto. "No pensamos que calaría fuerte allí; eso ha sido un chiripazo, pero eso  solo refleja que todos tenemos algo en común con las historias que se muestran", reitera.

Cuando le preguntamos por qué la historia no ha ironizado en algún momento de la coyuntura política, nos responde que no es necesario.

"La serie está funcionando tan bien en otros países que no entenderían de qué se trata. Son los personajes mismos los que nos gritan el camino por donde debemos seguir. Y claro, nos nutrimos de la calle misma y de todos los clichés que a diario vemos en diversas situaciones", refiere.

En ese análisis, Aranda también hace un mea culpa y señala que han disminuido las escenas en las que Pepe (David Almandoz) y Tito (Laszlo Kovacs) salen libando licor.

"Antes lo hacían desde las primeras horas de la mañana y por cualquier motivo. Este año se ha minimizado. Incluso como lección para los jóvenes pusimos aquella escena en la que Yoni (Joaquín Escobar) se da su primera juerga con licor, experiencia de la cual no sale bien librado".

LA SERIE ES UN ESPEJO

Según el sociólogo Eduardo Arroyo Laguna, catedrático de la Universidad Ricardo Palma, la serie creada por Efraín Aguilar trata sobre temas de nuestra vida cotidiana, de situaciones que podrían pasarle a cualquiera de nosotros, como son los problemas de exclusión y discriminación, ya sea por nuestra forma de pensar, el tamaño de nuestra nariz o si somos gordos o flacos.

"En esta ficción todo esto ocurre por el encuentro de una familia pobre que viene de Ayacucho y de sus nuevos vecinos millonarios, Los Maldini, y a través de la parodia tocan un tema tan importante como la migración de provincias a la capital, uno de los sucesos trascendentales del Perú del siglo XX", manifiesta el profesional.

"Pese a este largo proceso –agrega–, considero que cada vez hay más niveles de aceptación respecto a nuestra diversidad racial y multicultural, lo cual se refleja también en la preferencia de muchos sectores por 'Al fondo hay sitio', donde se tratan problemas de racismo y discriminación, y sobre todo lo verdaderamente difícil que es convivir entre seres humanos supuestamente racionales, pero que deben primar los mensajes de tolerancia, de inclusión social para todos por encima de nuestras diferencias".

Arroyo Laguna destaca también el aspecto educativo que tiene la teleserie y que es expuesto en sus guiones. "Un elemento educativo que felicito es que la serie es como un espejo en el que todos nos vemos. Utiliza como motivación que cada uno de nosotros descubra cómo es a través de la mofa y burlas de ciertas actitudes expresadas en esta ficción.

Mediante la sátira uno toma conciencia, aunque puede verlo como un humor criollo nada más, sin embargo, podemos darnos cuenta de problemas de hace 5 siglos en nuestro país, como la disputa entre etnias en las que el inca dominaba sobre los demás hasta que con la llegada de los españoles aparece lo racial como predominante respecto a los quechuas y aymaras, etc."

Finalmente señala que "Al fondo hay sitio" nos muestra una aparente ilusión, con cosas inverosímiles en la realidad como el joven pobre y provinciano que conquista a la vecina adinerada de buena familia.

"La relación de blancos, cholos y mestizos son tratados de modo risible en una utopía de convivencia, aun cuando hoy en día existe mucho racismo como sucedió ahora último con el joven cusqueño en los cines de Larcomar. En el fondo la serie muestra una crítica contra la exclusión y muestra las barreras sociales que van siendo superadas; también en la realidad debería ser así.

La serie está tratando de avanzar con algo que está en el imaginario de la gente, de que el fenómeno de la migración ha cambiado el rostro de la ciudad y ya nadie puede negar lo evidente. Antes, por ejemplo, era impensable ver en discotecas exclusivas a grupos de cumbia, pero sucedió con Tongo en las playas de Asia. Creo que de pocos se está dando la integración y es lo que refleja AFHS, en ese sentido creo que es algo educativo", expresa.

En cifras

30 pts. de rating promedio es lo que Al fondo hay sitio tiene de lunes a viernes de 8 a 9 de la noche.  
1er. lugar del ranking es el puesto que ocupa desde su debut, el 30 de marzo del 2009.

Algunos romances de ficción traspasaron la pantalla

"Al fondo hay sitio" no estuvo ajeno a los romances entre sus populares actores. El primero de ellos, el de Karina Calmet (Isabella Picasso Maldini) con David Almándoz (Pepe Gonzales), con quien precisamente en ese tiempo vivía un amor trunco de la infancia.

La relación no duraría mucho y este año el actor se dejó ver con Bárbara Cayo (Rafaella Picasso Maldini), con quien precisamente también vivió un amor en la serie. Otra de las parejas fueron Laszlo Kovacs (Tito) y Pierina Carcelén (Liliana), quienes en la serie casi llegan al altar y en la vida real también.

Finalmente, el más sonado de los romances ha sido el de Mónica Sánchez (Charito) y Christian Thorsen (Raúl del Prado) quienes también viven un amor en Las Lomas pero en la vida real ya no.

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