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Drama

Profesora que fue atropellada muere tras quedar una semana en coma

Dolor. Silvia Guevara está en coma. Su esposo, Víctor Alejos, y su hija Jessica exigen justicia.
Dolor. Silvia Guevara está en coma. Su esposo, Víctor Alejos, y su hija Jessica exigen justicia.
Silvia Guevara Fernández tenía tres hijos. Su familia exige justicia. Chofer que iba con excesiva velocidad no aparece.

Óscar Chumpitaz C.



La profesora Silvia Ana Melva Guevara Fernández tenía la cabeza vendada por el politraumatismo grave, y sus pupilas estaban inmóviles en un coma profundo. Hasta ayer, Víctor Alejos Flores se acercaba y observaba el débil movimiento del pecho de su esposa, tendida en la camilla, y conectada a un monitor. “¡Ayúdenme a salvarla, no la dejen morir!”, le suplicaba al médico. Sin embargo, no sucedió lo que esperaba. Su compañera murió.



La familia de esta infortunada docente estaba aferrada a una esperanza, a un milagro.



Víctor recuerda que un auto fuera de control se subió a la berma central, en la Panamericana Norte y atropelló a su esposa dejándola con graves heridas que la llevaron a su fallecimiento. El terrible accidente ocurrió el domingo 5 de mayo en el km 26,5 de la referida vía. La profesora había asistido ese día a una maestría en la sede de La Cantuta en Comas.



Se le notaba feliz cuando se dirigía a su vivienda en Puente Piedra. Su esposo y sus tres hijos la esperaban para cenar.



Despiste fatal

Eran casi las 6 de la tarde. De pronto, Silvia Ana fue embestida por el auto Suzuki, de placa C0N-454, el cual era conducido con excesiva velocidad por  Wilder Eduardo Feria Saldarriaga, de 25 años.



El vehículo la arrastró hasta la vía contraria y dio una vuelta de campana. El chofer responsable de la tragedia fue intervenido y trasladado a la comisaría de Puente Piedra. En la dependencia PNP, sin embargo, ocurrió algo "irregular".

Víctor Robatti, abogado de la familia agraviada, sostiene que la fiscal Úrsula Corcuera Bárcena dispuso que la policía tomara su manifestación al causante del accidente sin su presencia. La magistrada tampoco se constituyó al hospital donde fue llevada la víctima. Por vía telefónica, la fiscal fue informada de que el dosaje etílico realizado al chofer había resultado negativo. Por último ordenó su libertad.  



Wilder Feria había manifestado a la policía que "un carro blanco lo cerró, por lo que hizo una maniobra para invadir el carril de sur a norte atropellando a una transeúnte que cruzaba la carretera". Desde entonces está no habido.



Reclamo de justicia



Víctor Alejos ingresaba hasta ayer a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Carlos Lanfranc La Hoz, en Puente Piedra, y lograba contemplar a su esposa, acariciarle las manos y suplicar por ella. Ahora no lo hará más. Eso lo apena.

Con la angustia a cuestas salía del nosocomio y se abrazaba con Mauro Guevara y Ofelina Fernández, sus suegros. "Los médicos decían que esperáramos un milagro, pero no se pudo hacer más", cuenta. Las lágrimas surcan por su rostro. Su hija Jessica lo consuela.



Luego confiesa algo: "No quiero olvidar nada de lo que hemos vivido. A cada momento la conciencia me recuerda que ella sigue viva". A Víctor le preocupa dejar solos a sus hijos, además no quiere desentenderse de un tema impostergable: el reclamo de justicia. "Solo pido que él pague por sus delitos. Ni siquiera sus familiares se han acercado para averiguar lo que estamos pasando".

 

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