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Obama en problemas.

Los republicanos fuerzan al cierre del gobierno de Estados Unidos

Crisis. El desconcierto se ha apoderado de la Casa Blanca por medida extraordinaria.
Crisis. El desconcierto se ha apoderado de la Casa Blanca por medida extraordinaria.
Medida se toma por primera vez en 17 años y afecta a 800 mil funcionarios.

Agencias.

Washington.



El Gobierno de Estados Unidos echó el cierre este martes por la tozudez de los congresistas republicanos, que se negaron hasta tres veces a someter a votación una iniciativa que habría permitido mantener abierta la administración federal . El cierre abre un periodo de incertidumbre para unos 800.000 empleados del Estado que dejarán de percibir su sueldo a partir de ahora y para millones de ciudadanos que no podrán usar los servicios públicos con normalidad.



No fue necesario esperar a la medianoche de Washington: las seis de la mañana del martes según el reloj peninsular. Una hora antes, el senador demócrata Harry Reid anunció que su partido no negociaría «con una pistola en la sien». Unos minutos antes, Barack Obama había firmado la ley que resguardaba el sueldo de los miembros del Ejército de las consecuencias del cierre del Gobierno. Un síntoma inequívoco de que estaba a punto de producirse la suspensión de la actividad de la administración.



Demócratas y republicanos apuraron las últimas horas antes del plazo enfrascados en una especie de partida de ping pong. L a Cámara de Representantes aprobó en tres ocasiones una resolución que vinculaba cualquier acuerdo a la demora en la aplicación de la reforma sanitaria que el presidente Obama logró aprobar en marzo de 2010. Un gesto al que el Senado respondió una y otra vez votando en contra de la propuesta y presentando una resolución que ampliaba sin condiciones la financiación del Gobierno federal.



La Casa Blanca atribuye la responsabilidad del cierre del Gobierno federal al republicano John Boehner , que podía haber sometido a votación las iniciativas del Senado como presidente de la Cámara de Representantes y optó en cambio por seguir el guión de los elementos más conservadores de su partido, cuyo objetivo último es derogar la reforma.

Es imposible saber si la propuesta del Senado habría contado en la Cámara de Representantes con los votos necesarios para evitar el cierre de la administración pública.



Pero la actitud de Boehner no ayudó a apaciguar los ánimos de los republicanos más conservadores, azuzados por los activistas del Tea Party y por senadores con aspiraciones presidenciales como Rand Paul, Marco Rubio o Ted Cruz.

CLAVES

Es la primera vez desde hace 17 años que la administración pública se paraliza. Esto forzará a prescindir de unos 800,000 funcionarios y podría costar más de US$1,000 millones a las arcas públicas, según la Casa Blanca. La medida ha generado la polémica entre los norteamericanos.

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